jueves, 16 de agosto de 2012

Un militante que se extraña


Néstor Grill nació en Jacinto Arauz el 8 de agosto del '53. La familia se mudó a Bahía Blanca. Fue secuestrado el 4 de noviembre del '76 en su domicilio, en presencia de su padre y hermano.

El grupo de tareas amenazó al padre diciéndole que no hiciera la denuncia, porque si lo hacía no volvería a verlo. Después la familia denunció el caso. Su hermano Norberto donó sangre al Equipo Argentino de Antropología Forense, para ayudar a identificar sus restos.

Néstor tenía 23 años, participante de las tareas de Cáritas en Bahía y estudiaba Ingeniería Civil en la Universidad Tecnológica Nacional. En estas líneas, lo recuerdan dos de sus compañeros: Guillermo Quartucci y Graciela Bertón.


A Néstor Grill, en un aniversario más de su cumpleaños

Por Guillermo Quartucci

La vida fue muy cruel con Néstor, quien nos dejó muy pronto, con destino incierto. Nacido en una población en la cual algunos acontecimientos infaustos habían marcado la historia de su breve existencia, a Néstor le tocó ser joven e idealista en el momento más duro de la barbarie genocida que provocó el mayor baño de sangre y dolor del siglo XX en Argentina. En realidad, ser joven es una cuestión biológica, pero ser idealista constituye una elección personal que en los momentos difíciles de la vida de una sociedad puede tornarse letal, como en efecto lo fue. Así y todo, Néstor eligió ser idealista: ante la falta de oportunidades en su lugar de origen, emigra hacia la cercana ciudad portuaria, donde, al tiempo que estudiaba, podría materializar sus sueños de contribuir a la construcción de una sociedad más justa y libre. Dejaba atrás un entorno provinciano mezquino y prejuicioso, sin saber el destino aun peor que le aguardaba en Huecuvu Mapu, esa Tierra del Diablo de la que, desde tiempos antiguos, la población originaria se mantenía prudentemente alejada.

Los estudios secundarios en el seminario La Asunción de Bahía Blanca canalizaron en Néstor sus inquietudes sociales, ya presentes desde la pubertad, según varios testimonios. Muy pronto comienza a militar en la Pequeña Obra, agrupación vinculada a la por entonces en boga Iglesia de los Pobres, en la que decenas de jóvenes como él cumplían desinteresadamente con el compromiso social adquirido. Ya adulto, se incorpora a Cáritas, organización humanitaria católica cuyo objetivo de combate a la pobreza, la exclusión, la intolerancia y la discriminación también estaban acordes con los ideales de Néstor. Irónicamente, el local de Cáritas se encontraba ubicado en la calle Rodríguez, a espaldas del muy influyente, conservador y poderoso monopolio mediático que, desde los inflamados editoriales de su diario, fogoneaba la represión, la tortura, la muerte y la desaparición de personas que, al igual que Néstor, luchaban por sus ideales.

En 1976, varios de los compañeros de militancia de Néstor en la Pequeña Obra cayeron víctimas del Estado cívico-militar terrorista; en ese año, el más cruento en lo que a represión se refiere, varios de los estudiantes de la Universidad Tecnológica Nacional, a la que Néstor había ingresado para cumplir con su sueño de ser ingeniero, también cayeron víctimas la barbarie que se enseñoreó de la “capital del sur argentino”. En Jacinto Aráuz, en julio de ese mismo año, se había producido un Operativo conjunto policiaco-militar de inusitadas proporciones que sometió al pueblo, por espacio de tres días, a la frenética caza de brujas propiciada por las fuerzas vivas locales encabezadas por el intendente de facto y uno de los más poderosos barones de la economía local, secundados por un grupo de notables.

A 130 kilómetros de distancia, a Néstor le llegaría su turno en noviembre, cuando es secuestrado frente a los familiares y llevado a un destino desconocido del que nunca regresaría. En el emblemático juicio oral a los uniformados responsables del genocidio en la jurisdicción del V Cuerpo de Ejército que está por concluir en Bahía Blanca, el nombre de Néstor fue mencionado en repetidas ocasiones por las víctimas y testigos vinculados al seminario La Asunción y a la Pequeña

Obra, quienes al prestar declaración testimonial destacaron las cualidades humanas y el compromiso social de Néstor.

Sin embargo, habrá que esperar al juicio oral por la Causa Armada, pronto a iniciarse, para desentrañar, hasta donde sea posible al cabo de 36 largos años de paciente espera, lo ocurrido con Néstor: ¿dónde se encuentra?; ¿quiénes son los autores materiales de lo que le haya ocurrido en las mazmorras de Baterías (Base Naval de Puerto Belgrano), adonde parece haber sido llevado junto con Cora Pioli, Gerardo Carcedo y tantos otros compañeros de infortunio?; y, por sobre todo, en caso de que su destino sea el que muchos tememos, ¿dónde se encuentran sus restos?

Como regalo de cumpleaños, aquí van para vos, Néstor, unos versos del gran príncipe-poeta Nezahualcóyotl, señor de Texcoco en el siglo XV, que se marchó de este mundo presintiendo quizás el arribo brutal de los genocidas españoles:

Yo pregunto Yo, Nezahualcóyotl, pregunto: ¿Acaso de veras echamos raíces? Nada es para siempre en la tierra: Sólo permanecemos un poco aquí. Lo que es de jade se quiebra,
Lo que es de oro se rompe, Lo que es de plumaje de quetzal se desgarra. Nada es para siempre en la tierra: ¡Sólo permanecemos un poco aquí!

Querido Néstor: un cumpleaños más sin vos

Por Graciela Bertón

Como Haensel y Gretel, tus compañeros y compañeras fueron dejando un rastro de miguitas en el camino de su calvario. Agudizando los sentidos disponibles al extremo, guardaron en la memoria, en los oídos, en todo el cuerpo cada bache de la ruta que transitaron cuando los trasladaban, la sirena de un tren, el sonido del mar, las vacas que mugían, los perros que ladraban, los olores que percibían y las voces de los verdugos.

Más de 30 años después de sucedidos los hechos, se dieron cita frente a un Tribunal para dar testimonio de su paso por los círculos dantescos de los sótanos del horror. Fue un desfile de historias vivientes que arrojaron luz sobre distintas maneras de proceder y organizarse de los esbirros de la muerte. Con la voz entrecortada por la emoción y el dolor contenidos durante tantísimos años, dieron cuenta de experiencias propias y ajenas, pedacitos de un rompecabezas enorme al que todavía le faltan muchísimas piezas, pero que de a poco se va completando.

Y son ellos y ellas quienes también están ayudando a reconstruir la senda que te tocó transitar a vos. Recabando y uniendo datos –un apellido susurrado, un detalle que se filtró debajo de la venda, un apretón de manos furtivo que le robaron al terror… todos y cada uno de los recuerdos es de vital importancia al momento de darle forma a algo que nos lleve a vos, que nos de una pauta, un atisbo del destino que te tocó vivir para, de esa manera, sacarte de este NO-SER/ NO-ESTAR que nos apabulla con su crueldad, que no nos deja retroceder pero tampoco avanzar, que no nos termina de cerrar jamás.

Mucho es el camino andado, impresionante es lo que se ha logrado. Conceptos como Genocidio, Plan sistemático de robo de bebés, Imprescriptibilidad de los Delitos de Lesa Humanidad y otros ya están firmemente anclados en la jurisprudencia de nuestro país. Y se expresan y esgrimen con fundamento y excelencia profesional hasta en la Oscura Bahía, aunque te parezca mentira. Muy a pesar de gran parte de la población y, por supuesto, muy a pesar del pasquín mayor, que hasta el día de hoy no deja de poner palos en la rueda si de hacer justicia por ustedes se trata. Porque a pesar de los logros, todavía hay mucho escepticismo, que duele. El “en algo raro habrá andado” se da cita hasta en los círculos familiares, lo que duele aún más.

Nos falta muchísimo todavía para llegar a saber todo lo que pasó y, por sobre todas las cosas, DONDE están todos y todas ustedes, los y las que nos siguen faltando y forman parte de ese limbo sin nombre, sin referencia concreta y sin espacio tangible que quienes llevaron adelante el plan macabro de la dictadura cívico-militar dieron en llamar “los desaparecidos”. Quienes concibieron ese plan y también quienes lo ejecutaron manchando sus manos de sangre inocente -según se está viendo- se van a llevar esa información a la tumba. El pacto de silencio que los une es monolítico.

Sin embargo, una y otra vez la verdad se abre camino a través de las sombras. Como el agua, que cuando empezó a correr nadie la puede detener, la verdad se hace presente aprovechando cada oportunidad que le dan de revelarse. Esa es nuestra esperanza y por eso no resignamos y seguimos reclamando por vos.

Mi mayor deseo en este día, el de tu cumpleaños, es que desde donde estés te manifiestes y nos des una pista para poder brindarte la paz que desde hace tanto tiempo estás esperando. Que así sea.

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